21/11/2019

¿Tienes o estás pensando en tener un plan de pensiones?

Un plan de pensiones no es más que un vehículo de ahorro que invierte en una serie de activos financieros que se empaquetan con el objetivo de obtener una rentabilidad en el largo plazo. Hay muchos activos financieros en el mercado y cada uno tiene una serie de características diferentes, asumen riesgos distintos (riesgo de mercado, riesgo de liquidez, riesgo de divisa…) que les proporciona a cada activo una rentabilidad esperada diferente.

Es vital manejar ese riesgo. Lo peor que nos puede pasar como inversores es tirar la toalla a mitad del camino, y eso suele suceder siempre cuando el riesgo que asumimos está por encima de nuestra capacidad. Al final, nos guste más o menos, es con el riesgo con el que a lo largo de un proceso de inversión, obtenemos una rentabilidad. Esto no se nos debe olvidar nunca. Lo que va a hacer el proceso de inversión, simplemente es extraer de ese riesgo la rentabilidad.

No hay nada gratis. Es decir, siempre que queramos obtener cualquier rentabilidad, hay que asumir un riesgo.  El ejemplo más claro podemos verlo en una inversión como es comprar un bono alemán a muy corto plazo que, a priori, todos podríamos pensar como un activo libre de riesgo completo. Sin embargo, ha llegado a tener rentabilidades en torno al -0,7% y actualmente está entre -0,4% y -0,5%.

Rentabilidad y riesgo son dos caras de una misma moneda, no son separables: el riesgo se transforma en rentabilidad y sin riesgo no hay rentabilidad. Por ello, si alguien quiere tener más rentabilidad, tiene que asumir más riesgo.

Para un plan de pensiones, al ser una inversión a largo plazo, el riesgo a asumir debería ir en función de nuestra edad, del tiempo que nos queda para jubilarnos. Una persona joven puede tolerar más riesgo por el horizonte temporal de su ahorro.