24/07/2019 Fuente: Banco de España

Crece la tasa de ahorro de los hogares europeos

Según una reciente publicación del Banco de España, la situación financiera de los hogares en la zona del euro tuvo un comportamiento favorable en 2018, a pesar de la  ralentización experimentada por la economía. El mercado de trabajo se mostró resistente y contribuyó, junto con el aumento de la riqueza, a sostener el gasto de las familias.  En un contexto de mayor incertidumbre a escala global, la tasa de ahorro de las familias aumentó ligeramente en el conjunto de la UEM, manteniéndose o incluso ampliándose las divergencias del nivel de ahorro entre países.

Desde el inicio de la recuperación económica en 2013, la mejora del mercado de trabajo ha estado en la base del crecimiento de la renta de las familias europeas. La renta de los hogares en la zona del euro continuó aumentando en 2018, en un contexto de mejoras de los niveles de empleo y de salarios. Esta mejora de la renta, vino acompañada de un aumento de la riqueza: el valor de los activos de los hogares se incrementó cerca de un 5 % en 2018, debido especialmente a la contribución de los activos inmobiliarios. La revalorización de la vivienda fue generalizada en todos los países, salvo Italia que registró caídas aunque muy moderadas.

Aún con todo ello es cierto que se produjo una desaceleración del consumo, afectando de forma más destacada al consumo de bienes duraderos, en gran parte debido a la evolución del consumo en Alemania.

El crecimiento sostenido de la renta real de las familias unido a una paulatina desaceleración del consumo, derivó en un leve repunte del ahorro. La tasa de ahorro bruto de las familias en la zona del euro se situó ligeramente por encima del 12 % de la renta disponible, si bien el Banco de España hace notar que existen importantes divergencias. De esta manera, los hogares alemanes presentarían la tasa de ahorro más elevada de la UEM con un 18%, seguida de los Países Bajos (16 %), Eslovenia (15 %) y Francia (14 %). El nivel de ahorro resulta especialmente bajo, en Finlandia, España, Portugal y Grecia. En el caso de nuestro país se situa por debajo del 5%, como podemos ver, muy por debajo de otros países europeos.

En relación con los activos financieros, el flujo de inversión de los hogares se mantuvo estable en torno al 4% del PIB en 2018. Depósitos y efectivo continuaron atrayendo un volumen importante de inversión financiera. Se mantuvo la recomposición de las carteras hacia instrumentos con mayor rentabilidad y riesgo, a través de suscripciones netas en participaciones de fondos de inversión, en detrimento de los valores de renta fija.