26/07/2018

¿Qué pasa con la subida de mi pensión?

A lo largo de esta semana, los pensionistas están recibiendo o van a recibir un abono con los atrasos del aumento de la pensión pública recogida en los Presupuestos Generales del Estado de 2018. La subida de las pensiones inicialmente prevista en 2018 era de un 0,25%, en cumplimiento de la reforma legislativa de 2013 según la cual la revalorización de las mismas estaría en función de la salud financiera de la Seguridad Social, de tal modo que las prestaciones nunca podrán subir menos del 0,25%, ni más de lo que suba el IPC más medio punto porcentual. Sin embargo, la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado de 2018 introdujo una importante modificación al vincular la revalorización de las pensiones al IPC, de tal forma que la subida quedaba establecida el 1,6%, con el objetivo de que los pensionistas no perdieran poder adquisitivo. A pesar de haber sido aprobada en junio, tiene carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2018.

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Por ello, 9,5 millones de pensionistas recibirán el 1,35% adicional que va desde el 0,25% ya abonado hasta ese 1,6% recogido en las cuentas, mientras que otros 2,5 millones de pensionistas cobrarán el incremento del 3% que registrarán las prestaciones mínimas. Además, la base reguladora de las pensiones de viudedad se ampliará al 56%, dos puntos porcentuales por encima de la previsión inicial, incremento que afectará a 850.000 pensiones.

Según las estimaciones del Ministerio de Hacienda, el coste adicional para el Estado de esta revisión será de 1.500 millones de euros en 2018. Las pensiones de los autónomos en 2018 siguen siendo más bajas que las de los asalariados y muchas veces sólo cobran el mínimo. También subirán las prestaciones de incapacidad y las de discapacidad.

De cara a futuro y, más particularmente para 2019, el Pacto de Toledo parece estar cerca de cerrar el acuerdo por el cual el IPC vuelva a ser fundamental como referencia para la revalorización de las pensiones, si bien pudiera estar estudiándose la evolución de otros elementos como por ejemplo los salarios, las cotizaciones sociales y el Producto Interior Bruto (PIB). Parece claro es que las pensiones subirán según lo que marque el IPC siempre que las cuentas del Estado sean positivas e incluso se reservan la posibilidad que crezcan por encima de la inflación, lo que todavía está por determinar es qué pasará con la revalorización de las pensiones los años de crisis. Por su parte, el factor de sostenibilidad de las pensiones ha quedado aplazado hasta 2023.