01/07/2020 Fuente: Fidelity

Ser sostenible y batir al mercado

Un reciente estudio de Fidelity, centrado en la evolución de la inversión sostenible durante la crisis de la Covid-19, revela que las empresas con mejores calificaciones ESG registraron un mejor comportamiento relativo que las que tenían calificaciones inferiores. Para ello, se examinaron 2.600 empresas durante los meses de febrero y marzo. Las calificaciones Fidelity, que van de la A a la E, se obtienen a partir de un análisis fundamental e interacciones con las propias empresas y pretenden ser una evaluación prospectiva, en este caso del perfil de sostenibilidad de una empresa.

Una reacción psicológica natural ante las crisis en los mercados es reducir los horizontes de inversión y centrarse en cuestiones a corto plazo como la supervivencia empresarial, postergando inquietudes a más largo plazo como la sostenibilidad medioambiental, el bienestar de las partes interesadas y el buen gobierno. Sin embargo, este cortoplacismo peca de miopía.

Lo que inicialmente parecía una presión vendedora indiscriminada, realmente sí que discriminó entre empresas en función de la atención que prestaban a las cuestiones ESG. Entre el 19 de febrero y el 26 de marzo, el S&P 500 cedió un 26,9%. Entretanto, la cotización de las empresas con una calificación ESG de Fidelity alta (A o B) cayó menos en promedio, mientras que las empresas calificadas entre C y E perdieron más que el índice de referencia.

 

El deterioro de la dimensión ESG lastra el comportamiento

A la hora de asignar a las empresas una calificación ESG, los analistas de Fidelity también indican si creen que el desempeño de una empresa en los factores ESG está mejorando, deteriorándose o se mantiene estable. Es ilustrativo la serenidad con la que, en líneas generales, los consejos de administración de las empresas están tomándose la dimensión ESG.

Fijándonos en las rentabilidades, las empresas cuyas perspectivas se deterioran se comportan peor que sus homólogas con perspectivas estables o al alza en la mayoría de niveles de calificación. Tomadas en conjunto, sus acciones perdieron una media del 29,6% durante el desplome del mercado, frente a la caída del 26,5% que se anotaron las empresas con una perspectiva estable y el descenso del 27,6% que registraron los títulos que mejoran.

Las conclusiones en la renta fija son similares a las que se obtienen en la renta variable. De media, los títulos de empresas con calificaciones ESG más altas se comportaron mejor que sus homólogas con peor calificación. Los bonos de las 149 empresas con calificación A rentaron un -9,23% de media, frente al -13,16% de las empresas con calificación B y -17,14% de las empresas con calificación C.

 

Conclusiones del informe Fidelity

Existe una sólida correlación positiva entre el comportamiento bursátil relativo de una empresa y su calificación ESG durante este periodo de turbulencias. Los títulos de renta variable y renta fija emitidos por empresas en la parte alta de la escala de calificaciones de Fidelity, superaron en promedio a los que poseen calificaciones medias y bajas en este breve periodo, observándose una relación lineal considerablemente fuerte.

En este punto entra lo que se denomina Resilencia Sostenible. Las empresas con buenas características de sostenibilidad cuentan con equipos directivos más prudentes y conservadores. Eso se traduce en negocios que resisten mejor las desaceleraciones y que estarán mejor posicionados para aprovechar las oportunidades cuando la actividad económica se reactive. Además, refrenda que el énfasis de una empresa en los factores de sostenibilidad es un indicio fundamental de la calidad de su administración y gestión. Se demuestra así que la dimensión ESG está ganándose a pulso un lugar preponderante dentro de la gestión activa de carteras.

Desde Fidelity creen que el mejor comportamiento relativo ligado a la dimensión ESG durante la crisis podría animar a más equipos directivos e inversores a considerar estos factores. Esperan que no solo los inversores, sino la sociedad en general, empujen a las empresas a tener en cuenta el bienestar de sus empleados, de las poblaciones que las acogen y de sus proveedores por encima de los beneficios a corto plazo, en un esfuerzo general por garantizar la sostenibilidad y capacidad de adaptación a largo plazo de sus negocios.

<