29/10/2019

Renta Fija o Renta Variable: ¿quién marca el escenario próximo?

Desde hace ya unas semanas venimos observando un cambio en el comportamiento de la renta fija, en su correlación con la Bolsa. Ya no vemos subiendo la Bolsa y los bonos, estos han empezado a tener una dinámica diferente. Parece que los ahorradores en renta fija empiezan a pensar que tipos tan negativos durante tanto tiempo, no suponen una buena inversión, y que comprar los bonos solo por una posible apreciación… va contra el espíritu defensivo de los mismos. Además, si se produjera una expansión fiscal (que esperamos la haya por el bien del mercado), tendremos mayores déficits y por tanto, la exigencia que hay que tener con respecto a los bonos, es mayor.

La renta fija y la renta variable marcan escenarios muy diferentes.

A día de hoy, quizá el escenario que muestra la renta fija sea el que más se parece a la realidad: una desaceleración macro en curso, con bastante inercia, que puede desembocar en crecimientos muy por debajo del potencial (cercanos a 0), a lo largo de la primera mitad del próximo año. Este escenario se completa con unos Bancos Centrales que mantienen políticas laxas, ante la falta de presión en la inflación y los tipos. Por tanto,  si no existe algún catalizador positivo global (un acuerdo comercial estable  o un plan fiscal expansivo a nivel mundial) a lo largo del primer trimestre de 2020, podemos entrar en una fase de estancamiento económico duradero. Llegados a ese punto, el problema es que la frontera para poder distinguir entre un escenario de bajo crecimiento durante mucho tiempo y un escenario de recesión, es muy difusa y, en consecuencia, la probabilidad de que esta desaceleración cristalice en una recesión a lo largo de 2020 incrementará significativamente.  

La renta variable sin embargo, está descontando que el crecimiento se estabiliza a finales de este año, e incluso comienza a recuperarse a mediados del próximo año. Por lo tanto, está descontando un escenario en el que ni hay recesión ni tampoco un crecimiento significativamente bajo.

El consumo es una de las claves para poder mantener el crecimiento y evitar una recesión. Si a nivel global se logra mantener el apetito por el consumo, podremos mantener el actual ciclo, por lo que uno de los mayores riesgos actuales proviene de una desaceleración en la generación de empleo, o en las mejoras salariales (cosa que puede suceder si los beneficios/márgenes continúan a la baja).

Por todo ello, a la hora de gestionar nuestra primera prioridad hoy consiste en ser eficientes en el uso del riesgo, siendo conscientes de que las rentabilidades (y la volatilidad) de este último año, será muy difícil que se prolonguen significativamente. Debemos ser conscientes que estamos transitando por la última fase del ciclo económico, y quizá cerca de un punto de inflexión, a menos de una década de la jubilación de la generación del baby-boom. En Fonditel, estamos asumiendo en términos generales un nivel de riesgo por debajo de lo que sería nuestro promedio, favoreciendo la prudencia y buscando estrategias asimétricas (con limitación en las posibles pérdidas) para no perder exposición alcista.