13/11/2018 Fuente: FEDEA

¿Una nueva Reforma de las Pensiones?

FEDEA, la Fundación de Estudios de Economía aplicada, ha publicado un informe que analiza las posibles consecuencias de la derogación de la reforma de 2013 de la normativa sobre pensiones. En él, Ángel de la Fuente (FEDEA e Instituto de Análisis Económico, CSIC), Miguel Ángel García Díaz (Universidad Rey Juan Carlos y FEDEA) y Alfonso R. Sánchez (CUNEF y FEDEA), extraen diferentes conclusiones.

Los recientes acuerdos políticos, han dejado la reforma de 2013 en una situación muy precaria, al aplazar la entrada en vigor del factor de sostenibilidad hasta un máximo de cinco años y revalorizar las pensiones durante 2018 y 2019 a una tasa del 1,6% anual, próxima a la inflación esperada. Todo apunta a que el cambio de rumbo será permanente y dentro de la Comisión del Pacto de Toledo parece existir un consenso para recuperar el IPC como referencia principal para la revisión anual de las pensiones.

Desde FEDEA se han realizado proyecciones de los ingresos y gastos del sistema de pensiones contributivas de la Seguridad Social hasta 2070 con y sin dicha reforma. Además, se han explorado sus implicaciones para las cuentas públicas y para el reparto de la renta entre activos y pensionistas bajo dos escenarios alternativos sobre el influjo de inmigrantes en las próximas décadas. Los resultados sugieren que, incluso bajo el escenario migratorio más favorable, la derogación de la reforma supondría un incremento muy significativo del gasto en pensiones cuya financiación recaería sobre una fracción cada vez más pequeña de la población.

Un cambio de política en la línea que parece estar contemplando el Pacto de Toledo, resultaría en un reparto entre cohortes de los costes de la transición demográfica de dudosa equidad y en un fuerte aumento de la presión que el sistema de pensiones ejerce sobre unas cuentas públicas que todavía registra un déficit importante y un elevado nivel de deuda en el mejor momento del actual ciclo económico y que tendrán que acomodar en el futuro unas necesidades crecientes de gasto en funciones como la sanidad y la dependencia.

El informe concluye, que para evitar serios problemas de sostenibilidad a medio plazo, sería aconsejable que la reforma que ahora se está negociando en el Congreso contemple no sólo incrementos de ingresos sino también medidas de contención del gasto en pensiones que habrían de extenderse tanto a los pensionistas presentes como a los futuros. También es importante que el índice de actualización de las pensiones sea sensible a la situación financiera del sistema, aunque de forma menos drástica que el actual IRP. Además, propone la extensión gradual del periodo de cómputo de la pensión a toda la vida laboral, un nexo automático entre la edad de jubilación y la esperanza de vida en salud, con un sistema que establezca una estrecha relación entre las pensiones y las aportaciones realizadas.

Para la revalorización de las pensiones, FEDEA considera que las mínimas deben ligarse al IPC y para el resto se debe buscar un índice que tenga en cuenta el IPC, los ingresos y los gastos del Sistema, lo que "suavizaría considerablemente los efectos del IRP" y "seguiría contribuyendo a frenar en alguna medida el crecimiento del gasto cuando el Sistema esté en déficit".

 

 

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