11/05/2018

¿Puedes pagarte Netflix o Spotify?

Tratamos siempre de resolver primero o poner más peso en los problemas de muy corto plazo. ¿Por qué no lo hacemos en los problemas a largo plazo? Poder mantener nuestro nivel de vida cuando accedemos a la jubilación, es un problema a largo plazo. Conseguirlo, puede suponer un esfuerzo muy grande e incluso insuficiente si empezamos tarde a tratar de resolver nuestro problema.

Ahorrar con el objetivo finalista de la jubilación es muy importante. Debemos marcarnos un porcentaje del sueldo que destinaremos a ese ahorro para un problema a largo plazo. Siempre debe ser un porcentaje real, que no esté por encima de nuestra capacidad de ahorro y que podamos asumir como un “gasto” más, como si fuese nuestra factura de móvil, nuestra suscripción a Netflix o Spotify… algo que tengamos interiorizado. En este caso, el “gasto” sería una inversión a futuro.

Lo ideal es coger dinámicas de ahorro, acostumbrarse. Poder empezar a ahorrar lo antes posible, aunque sea 1% de tu salario, es muy importante para poderlo ver como algo absolutamente necesario a largo plazo. Con este hábito de ahorro, será más sencillo que año a año ese porcentaje de ahorro vaya subiendo hasta alcanzar un ritmo entre el 5% y el 8%, que sería un ritmo sano de ahorro. Además, lo mejor es que sea un ahorro mensual que un ahorro a final de año, porque de esta manera lo adquirimos como algo recurrente y nos blinda de subidas y bajadas del mercado.

Ahorrar mensualmente este porcentaje del que hablamos, supondrá que cuando te jubiles dispondrás de un ahorro cercano a las 5-6 anualidades de tu salario, una cantidad razonable para complementar una posible pérdida de valor de la pensión pública y algo más. Disponer de un cierto colchón que te permita afrontar esos años con tranquilidad económica.

En la siguiente infografía podemos ver la importancia de empezar a ahorrar pronto. Es un problema que no podemos diferir a futuro, ya que cuanto más tarde comencemos a ahorrar, más esfuerzo nos supondrá.

La pensión pública es algo que tenemos asegurado, no hay que dramatizar con ello. Lo que no está garantizado, y es la gran duda es la cuantía de esa pensión. Nos encontramos en un entorno en el que cada vez la esperanza de vida es mayor, a lo que se le añade que la sostenibilidad del sistema público de pensiones es cada vez más limitada y muy probablemente menguará su aportación. La pérdida de poder adquisitivo, si se mantienen las previsiones actuales, se cifra en un 10% para el año 2025, en un 20% para el año 2033 y en un 30% para el año 2042. Por ello, insistimos en la necesidad de disponer de una pensión privada que la complemente, ya que todos queremos llegar al momento de la jubilación con una capacidad financiera suficiente como para poder mantener nuestro nivel de vida durante todos los años que nos quedan.

 

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