17/01/2019

Cinco propósitos para afrontar 2019 con un buen ahorro

Comienza el año y todos nos marcamos diferentes objetivos o propósitos para afrontarlo. Muchos tendremos los comunes: apuntarme al gimnasio, hacerme un viaje… Probablemente la gran mayoría de esos propósitos sean gastos, ¿y los propósitos de ahorro dónde quedan?

Marcarnos unas expectativas razonables, planificar nuestra inversión, ejecutar nuestra planificación, adquirir una educación financiera que nos permita decidir por nosotros mismos y no obsesionarnos. Son los cinco propósitos que te proponemos para ahorrar bien en este nuevo año.

El primer propósito para conseguir el objetivo de ahorrar, y hacerlo de manera correcta, es marcarnos unas expectativas razonables: qué esperamos, qué necesidades tendremos… Una primera pauta que nos proporcione la base sobre la que asentar nuestra planificación de ahorro. Además, tener como objetivo ahorrar una cantidad a la que podamos llegar nos ayudará a no desistir de nuestro propósito. Ya hemos hablado muchas veces que un objetivo mínimo o suficiente es pensar en tener cinco anualidades de sueldo completo para complementar la pensión pública y poder mantener así nuestro nivel de vida durante la jubilación. Se trata de buscar un equilibrio entre el ahorro y el gasto, que nos permita poder disfrutar ahora y después. La esperanza de vida crece en España a un ritmo de 2,5 meses por año, y por tanto, el tiempo que voy a estar jubilado va a ser mayor, por lo que el ahorro también debe serlo.

 

El segundo propósito es planificar mi ahorro: ¿cuál es el objetivo de mi ahorro? ¿Cuándo lo voy a necesitar? Disponer de un plan de pensiones y un fondo de inversión, no solo es compatible, sino que es algo recomendable y complementario que puede ayudarte para diversificar tus inversiones y tu ahorro en función de tus necesidades. La planificación del ahorro tiene que formar parte de nuestra cultura financiera.

Ya existen numerosos informes que nos alertan de la aminoración progresiva en la cuantía que percibamos de pensión pública, sin embargo no todos estamos poniendo remedio en ello. Como ya hemos manifestado en otras ocasiones… Hay preocupación, pero falta ocupación.

 

El tercer objetivo para este 2019 es llevar a cabo esa planificación: ejecutar la planificación de mi ahorro. Nunca es tarde para decidir ahorrar, sin embargo, si no empezamos pronto a ahorrar para la jubilación puede que el ahorro sea escaso o insuficiente para afrontar esa etapa. Si pensamos en un ahorro a largo plazo (como es el de la jubilación), que pueda tener una rentabilidad 3 puntos por encima del IPC, las personas que empiezan a ahorrar con 20 años van a recibir ese dinero multiplicado por cuatro (ajustado por inflación), a los 35 años será multiplicado por 2,5 y a los 50 años por 1,7, de ahí la importancia de empezar pronto a ahorrar. Además, el tiempo vuelve a ser una variable importante en el ahorro, ya no solo en empezar cuanto antes, sino hacerlo de una manera metódica. Ahorrar mes a mes supone un menor esfuerzo, nos ayuda a crear una disciplina de ahorro y, sobre todo, nos permite entrar en distintos momentos de mercado cubriéndonos así de grandes volatilidades.

 

El cuarto propósito, que está muy ligado al tercero. Será el poder decidir por nosotros mismos: poder tomar decisiones sobre qué hacer con nuestro dinero y no que sea otro el que lo haga. Para ello debemos conocernos honestamente como personas y reflexionar sobre nuestras expectativas y sobre nuestros miedos, determinando nuestro límite de tolerancia cuando las inversiones no van bien: conocer nuestro perfil de riesgo. Cuando una inversión no te permite estar tranquilo, es que no se está realizando de manera adecuada, bien por la cantidad invertida o bien por el producto elegido.

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Una vez que sabemos qué perfil de inversor somos, toca decidir el producto. Para ello hay que tener en cuenta la consistencia de los retornos, contemplándola siempre desde el riesgo de que se asuma en ese producto (binomio rentabilidad-riesgo). Mirar rentabilidades del producto en el largo plazo, no solo en el último año o últimos meses. Y por supuesto, no obviar las comisiones. Un ahorro de un 1% en 20 años puede suponer mucho dinero que dejamos de ganar.

Y por último, el quinto propósito es, una vez que ya hemos decidido nuestra inversión, no obsesionarnos con ella. Es importante realizar un seguimiento de dónde has destinado tu ahorro, pero sin obsesionarse. Tenemos que hacer un análisis de cuál es el horizonte de nuestra inversión  y cómo afecta la evolución de los mercados financieros al horizonte que tengo. No debemos dejarnos llevar por la volatilidad inmediata o por la euforia inmediata para tomar nuestras decisiones de inversión. Esto reducirá la posibilidad de que capitulemos en el momento equivocado y tomemos así una mala decisión de inversión respecto a nuestros ahorros.

 

 

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