11/03/2020

Planificar la jubilación para evitar soluciones extremas

Cada vez vivimos más años. España es el segundo país más longevo del mundo tras Japón. Sin embargo, ¿planificamos nuestra vida en función a ello? ¿qué necesidades financieras vamos a tener en nuestros últimos años?

El reto de vivir más años es uno de los retos más importantes al que nos enfrentamos actualmente. Nuestra esperanza de vida tras la jubilación ha pasado de 10-15 años a los 20 que tenemos actualmente… lo que significa que debemos tener una capacidad financiera para cada vez más años, en los cuales, un jubilado no tendrá más ingresos que la pensión pública y los instrumentos de ahorro que haya escogido.

Debemos ser conscientes que vamos a vivir más y debemos empezar a ahorrar cuanto antes. Es importante planificar: ahorrar para poder complementar la pensión pública de jubilación que probablemente tenga una tasa de sustitución menor a la actual. La mejor manera es empezar a hacerlo cuanto antes, así el esfuerzo económico será menor y no nos veremos obligados a recurrir a soluciones más extremas.

La cultura española ha sido tradicionalmente una cultura “de ladrillo”. Uno de los objetivos financieros de las familias ha sido el de tener una vivienda en propiedad. Esto es una tendencia que aún durará un tiempo, porque todavía no estamos plenamente concienciados que además del patrimonio inmobiliario es importante planificar el ahorro a largo plazo.

Una de las soluciones que empiezan a oírse con más fuerza es la de la hipoteca inversa. Oscar Arce, Director General de Economía y Estadística del Banco de España, instaba a la banca a “encontrar soluciones más imaginativas” y poder así "transformar parte de los activos inmobiliarios por activos más líquidos que nos permitan financiar los gastos cotidianos”. Esa vivienda en propiedad de las familias se convierte de esta manera en el eje de su capacidad financiera en la última etapa de la vida. 

 

¿Qué es la hipoteca inversa?

Es un préstamo hipotecario que va dirigido a personas mayores de 65 años que sean propietarias de vivienda. El banco, en función de la tasación del inmueble, entrega una cantidad en un único pago o en forma de renta al propietario del inmueble.

La vivienda no se la queda la entidad financiera, simplemente es la garantía para ese préstamo. Una vez que se produce el fallecimiento, los herederos reciben dos activos: la vivienda y el préstamo. Si quieren disfrutar del inmueble deben saldar la deuda (con sus correspondientes intereses), de lo contrario se venderá la vivienda para liquidar el préstamo (el saldo restante será para los herederos). Se trata de un recurso que, como vemos, afecta a los familiares. Para poder devolver el dinero al banco pueden vender la vivienda o suscribir una nueva hipoteca para ir pagando poco a poco la deuda.

Es una solución que viene del mundo anglosajón, pero que en España ha tenido por el momento poco desarrollo. Sin embargo, empieza a sonar con más fuerza. El banco de España pretende que haya algo más de innovación para dotar de liquidez a un activo más ilíquido. De esta manera que aquellos que no dispongan de un ahorro complementario, podrían en un momento puntual, para acometer este gran reto de la longevidad, acceder a esta liquidez de una manera estandarizada y transparente.

Lo que se está pidiendo desde el Banco de España y la DGS es más transparencia de la regulación vigente y que haya más grandes entidades que ofrezcan este tipo de productos.