01/07/2021

¿Pueden los Planes de Pensiones promover el equilibrio entre rentabilidad e impacto en la ISR?

Los expertos del sector coinciden en que los principales retos de la inversión de impacto en la gestión de planes de pensiones de empleo son el tamaño del ticket mínimo, las exigencias regulatorias, comunicar la información técnica de ISR de forma sencilla a los grupos de interés y trabajar colaborativamente con el mercado.

A propósito del evento “Camino al Impacto” organizado por SpainNAB del 14 al 17 de junio, Joaquín Garralda, presidente de Spainsif, moderó la mesa redonda “Regulación para el crecimiento: la visión de los planes de pensiones”.

Este panel reunió, en la segunda jornada del evento, a expertos de la talla de Teresa Casla, presidenta y CEO de Fonditel; Jordi Balcells, Jefe de crédito ISR de VidaCaixa y José Alberto Martínez, miembro de la Comisión de Control del Plan de Pensiones de Empleados de CaixaBank (representando a CCOO).

 

¿Cuál es el principal reto para invertir en fondos de impacto?

Con esta interrogante, D. Joaquín Garralda abrió el debate, a través de una encuesta tanto a panelistas como a la audiencia. De las siguientes opciones: 1) Desconocimiento de esta inversión, 2) Tamaño del ticket mínimo, 3) Trade-off financiero, 4) Canales de distribución, 5) Regulación y 6) No tengo acceso a este tipo de inversión. El desconocimiento de la inversión de impacto fue la respuesta que más votos obtuvo por parte de la audiencia. Sin embargo, fue la segunda opción: el tamaño del ticket mínimo (es decir, el importe mínimo exigido para este tipo de inversión), en el que coincidieron los panelistas expertos.

Jordi Balcells, jefe de crédito ISR de VidaCaixa, escogió el tema del tamaño como principal reto porque “nos encontramos con la dificultad del ticket mínimo de inversión, aunada a una oferta muy limitada y a la falta de claridad en cómo se miden y reportan estos conceptos”. Añadió que, para CaixaBank la inversión de impacto tiene todo el sentido, porque así se tiene claro en qué se invierte. No obstante, advierte que aún falta mucho para consolidarse.

Por su parte, Teresa Casla, consejera delegada de Fonditel explicó que, en los Planes de Pensiones de Empleo al tener un contacto directo y constante con los grupos de interés, se promueve la búsqueda de inversiones de impacto o aquellas vinculadas a los ODS, en diferentes formatos y vehículos. Así se va construyendo una cartera de impacto dentro de la propia cartera del plan de pensiones. Sin embargo, mencionó que aún no hay vehículos de impacto social como tal. “Los productos que hay son ilíquidos y pequeños. En formato líquido, accesible y con un ticket medio, no están disponibles en la oferta actual del mercado”.

La regulación, propulsora de un lenguaje común

José Alberto Martínez, miembro de la Comisión de Control de CaixaBank, señaló que “toda regulación es bienvenida si ayuda a generar un marco de actuación en la medición y si contribuye a que todos entendamos mejor qué es el impacto”. El representante de los empleados partícipes reconoció que, aunque hay aspectos que se están mejorando en la adopción ASG, la S de los temas sociales aún queda por detrás de los ámbitos ambientales (A) y de buen gobierno (G).

“La inversión de impacto puede tener gran influencia en la sociedad. Pese a ello, la medición estandarizada sigue siendo un problema y queremos que se mida correctamente porque nos lo piden nuestros partícipes”. Recuerda Martínez que, al tratarse de planes de pensiones, la rentabilidad es un factor clave, pero el impacto social es igual de importante.

Jordi Balcells coincide y añade que la regulación es un impulso claro que puede contribuir al desarrollo de la inversión de impacto. “Estamos dando a conocer al público que existe este tipo de inversión y es un cambio radical. Va a generar mayor demanda de los clientes, lo que supone un gran impulso para la ISR”. Asimismo, advirtió que el reto de la regulación ha sido mayúsculo para la gestión de los productos, ya que los artículos 6, 8 y 9 (de la normativa SFDR: Reglamento europeo sobre la divulgación de información relativa a la sostenibilidad) han supuesto un cambio importante en la gestión técnica de los mismos.

Teresa Casla agregó, respecto a la regulación, que se ha ido avanzando con un marco de sostenibilidad con directrices como la SCDR, Taxonomía, el Reporte no financiero, entre otros. En impacto, sin embargo, afirma que aún tenemos camino por recorrer para que exista un lenguaje común, y todos hablemos y midamos lo mismo.

Para la CEO de Fonditel, la regulación ayuda a los clientes a acercarse a los productos de impacto y entenderlos mejor, allana el camino para un lenguaje común, pero también implica disponer de mayores recursos. Destacó que los Planes de Pensiones pequeños no siempre tienen los recursos para hacer la debida diligencia (due dilligence) de productos, para medir y reportar su impacto social. “En este sentido, las gestoras de fondos de pensiones, hemos tenido que dar pasos de gigantes para cumplir con la regulación. No sólo por exigencias de taxonomía y divulgación, sino también por la directiva europea de IORP II”.

Comunicar los datos técnicos de la ISR de forma sencilla

Balcells ve a futuro el reto de dinamizar los flujos del mercado hacia inversiones más sostenibles y en paralelo evitar el greenwashing. “Es necesario empezar a introducir un diálogo más técnico en ISR con los grupos de interés, especialmente los clientes. Estos conceptos antes estaban muy interiorizados en los ámbitos de inversiones o riesgos, y ahora debe haber un trasvase de conocimientos y buscar un lenguaje fácil y entendible para los partícipes”.

Por su parte, Martínez ha concluido que “el dilema entre rentabilidad y sostenibilidad no existe, van de la mano. Entiendo al partícipe que dice ‘yo quiero mejorar el mundo, pero no quiero perder rentabilidad’. Pero más sostenibilidad es más rentabilidad. Y nuestra experiencia en los últimos años nos avala en este sentido”. Puso también en valor que las Comisiones de Control de tamaño medio en España no están tan profesionalizadas como ellos, por lo que celebra además de la regulación, el trabajo colaborativo entre comisiones, ya que añade masa crítica, más posibilidades de hacer inversiones de impacto y mejora la profesionalización del sector.

Joaquín Garralda ha cerrado la mesa redonda concluyendo que hay una regulación que está en avance, con una incipiente taxonomía social que habrá que gestionar y comunicar (como sucede ahora con la taxonomía ambiental), pero que será compleja de explicar. “He allí el reto, porque hay desconocimiento en la sociedad y en los partícipes”. Añadió que tenemos el reto de buscar y promover el equilibrio entre rentabilidad y sostenibilidad con impacto. Es la sociedad la que debe avanzar, no sólo los marcos regulatorios, las empresas con sus fondos de pensiones de empleo y las comisiones de control, sino que todos los grupos de interés deben concienciarse y participar en el futuro de la ISR para aupar los avances y facilitar la comunicación de éstos.

 

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