05/12/2017

La paga extra de diciembre vuelve a abrir la hucha de las pensiones

Ya conocemos la cuantía que supondrá a la Seguridad Social el pago de la paga ordinaria de diciembre y la extraordinaria junto con la liquidación del IRPF: 17.470 millones de euros.

Para afrontar el pago, además de las cotizaciones sociales, se utilizarán 3.586 millones de euros provenientes del Fondo de Reserva de la Seguridad Social, y 4.206 millones procedentes  del préstamo que el Estado concedió a la Seguridad Social el pasado mes de junio. Tras esta disposición, la conocida como hucha de las pensiones tan solo dispone ya de algo más de 8.000 millones de euros.

Desde 2012 el Gobierno se ha visto obligado a recurrir sistemáticamente a este Fondo, como consecuencia  de la situación de déficit temporal de la Seguridad Social que se agrava especialmente en los meses de julio y diciembre, que es cuando los más de 9,5 millones de pensionistas perciben su nómina habitual más la paga extra.

En la actualidad, los pagos mensuales de las pensiones se financian prácticamente con las cotizaciones de los trabajadores. A pesar de que en el mes de noviembre ha habido una caída de 12.773 ocupados (-0,07%), hay que destacar que hasta el mes de octubre las cotizaciones alcanzaban los 89.678 millones de euros, un 5,19% más que el año anterior y que supone el mejor dato en los últimos 11 años. Esta recaudación estaba revertiendo al Sistema 4.423 millones de euros más que en 2016.

Sin embargo estos recursos no son suficientes para financiar las pagas extras, de ahí  que el Gobierno haya buscado fondos adicionales para su financiación. Al igual que pasó en el mes de en junio se han combinado dos fuentes de financiación: el fondo de reserva y un préstamo concedido con cargo de los Presupuestos del Estado, que no devenga intereses y que tiene que devolverse en diez años.

Cabe recordar que la tasa de sustitución de las pensiones en España, según datos de la OCDE, supera el 80%, situándose muy por encima de la media de la Unión Europea que está cercana al 60%. Esta generosidad parece insostenible para un futuro cercano, si además tenemos en cuenta que en unas décadas España en contará con una población envejecida, con un menor ratio de trabajadores activos respecto a trabajadores inactivos. Por ello, incidir en que los futuros pensionistas, si quieren mantener su calidad de vida, deberían tomar una mayor iniciativa en lo referente al ahorro para la jubilación, comenzando a planificarlo cuanto antes.