13/03/2019 Fuente: Bloomberg

La paciencia en los mercados ofrece recompensas

Un grupo de analistas cuantitativos del banco de inversión holandés Robeco ha realizado un estudio sobre los rendimientos globales de acciones, bonos, divisas y materias primas remontándose hasta el año 1800. Para ello fijaron su estudio en el rendimiento de seis factores que se considera baten al mercado en la inversión a largo plazo:

  • Impulso o “momentum”: las acciones ganadoras tienden a seguir superando a las acciones perdedoras.

  • Tendencia: los valores que lo hacen bien en términos absolutos tienden a seguir haciéndolo bien.

  • Valoración: las acciones baratas en comparación con sus fundamentales tienden a hacerlo bien.

  • Devengo o “carry”: los activos que generan altos rendimientos les va bien.

  • Estacionalidad: comprar en épocas del año en que los rendimiento de las activos tiende a ser bueno.

  • Apostar contra la beta: las acciones de menor riesgo relativo tienden a superar a la media en el largo plazo.

Las correlaciones entre los factores y las clases de activos, son notablemente constantes a lo largo del tiempo, incluso en períodos muy anteriores al invento del teléfono o los algoritmos. Analizando veinticuatro factores diferentes (los seis factores diferentes, aplicados a cuatro clases de activos diferentes), han descubierto que diecinueve de ellos demostraron ser efectivos con un alto grado de solidez estadística.

Del estudio podemos extraer que el factor tendencia es el más eficiente a lo largo de los dos siglos del estudio, generando un consistente retorno ajustado al riesgo. La conclusión es que el análisis técnico que busca patrones y tendencias, puede tener mucha más relevancia que la que los académicos suelen proporcionarle.

La siguiente mejor opción sería el devengo o “carry” que consiste en comprar activos de alto rendimiento. En este sentido destacarían las famosas operaciones sobre el yen en los años anteriores a la crisis de 2008, donde los operadores tomaban importantes préstamos en yenes a tipos de interés muy bajos, para luego colocar el dinero en divisas con tipos más elevados embolsándose la diferencia, provocando importantes caídas en el yen. Cuando esta divisa  comenzó a subir, el resultado fue un desenlace violento, que contribuyó enormemente a la confusión del mercado durante la crisis.

Los resultados de "apostar contra la beta", también conocidos como anomalías de bajo riesgo, son sorprendentes. Según ha explicado algún experto, todo ello deriva del auge del benchmarking o indexación lo que lleva a los gestores de fondos a preocuparse en exceso de no ser vapuleados por sus competidores invirtiendo en los mismos activos. Ello crea una oportunidad para apostar contra la inversión beta y comprar aquellos activos despreciados que han quedado en el camino. Esta  anomalía es anterior al aumento de la indexación y la razón según el estudio está basada en una constante humana: el complejo de compararnos.

Sin embargo, mientras seamos propensos a este complejo, la anomalía del bajo riesgo se mantendrá. Para aquellos con la paciencia eterna de aprovechar este anhelo de los demás, se trata de una apuesta donde siempre habrá dinero a ganar.

 

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