19/02/2020

Los mercados siguen subiendo a pesar del coronavirus. ¿Qué está pasando?

Durante los últimos años hemos asistido a una política monetaria laxa, a un apoyo más o menos explícito de las autoridades políticas… pero la reacción con respecto al coronavirus ha ido mucho más allá. Todos se han alineado tratando de minimizar el impacto. Por ello, cuando analicemos cómo está el mercado a día de hoy, debemos considerar la relevancia de este apoyo, y el impacto que las autoridades monetarias y políticas pueden generar. Es un apoyo incondicional, que probablemente no hayamos visto nunca como actuación preventiva.

La semana comenzó con el Banco Central Chino inyectando de nuevo enormes cantidades de liquidez (más del 2,5% del PIB desde comienzo de año), comprando activos en mercado y reduciendo aún más los tipos de interés. Además, se espera que esta dinámica continúe, incluyendo ayudas a empresas y una rebaja impositiva.

Por supuesto que el coronavirus tendrá un impacto económico, seguramente no menor y aún por conocer. Sin embargo, el empeño de todas las autoridades está en reducirlo (en el tiempo y en cuantía), y sobre todo, en evitar una espiral de negatividad en el mercado y en los consumidores. Se trata de convencernos de que el impacto del coronavirus es un evento aislado, con una recuperación rápida y que no va a afectar a las expectativas a medio y largo plazo. De esta manera, los posibles malos datos de corto plazo, los descartaremos como espurios, manteniendo nuestras expectativas de medio plazo, consiguiendo así mantener aún vivo este ciclo económico.

 

Macro/Micro economía

Si analizamos conjuntamente el coronavirus y la evolución macroeconómica, podemos perder algo de perspectiva sobre los datos, ya que en las próximas semanas/meses, ambos estarán fuertemente interrelacionados.

Mirando estrictamente la macroeconomía, lo que estábamos viendo antes del coronavirus, era que todos los estímulos del año 2019 (rebajas tipos de interés, inyecciones de liquidez…) estaban comenzando a surtir efecto, reactivando el sector manufacturero (encuestas que luego deben trasladarse a datos reales), al tiempo que se mantenía el optimismo del sector servicios (consumo y empleo). Apuntando a un escenario de sostenimiento del ciclo tardío y a un alejamiento de un escenario de recesión.

Desde un punto de vista microeconómico, los resultados de las compañías están superando expectativas, tanto en beneficios como en ventas. En EEUU, cerca de un 75% de las firmas están publicando resultados por encima de lo esperado, mientras que en Europa el porcentaje es más bajo, pero con una calidad muy buena de los beneficios.

 

Estrategias de inversión

A nuestro parecer, el mercado puede seguir en una dinámica similar a la actual (tendencia al goteo al alza con episodios de recortes limitados) durante varios meses, quizá hasta las elecciones americanas. La enorme liquidez, el apoyo incondicional de las autoridades monetarias y políticas, así como la falta de alternativa de inversión libre de riesgo, pueden favorecer a los activos de riesgo, y que sigan comportándose mejor en un entorno cada vez más volátil. Estamos ante un mercado cada vez más táctico, en el que es muy difícil planificar estrategias de largo plazo.

Los activos (a nivel sectorial, sesgos o incluso títulos), están comportándose favoreciendo las dinámicas del pasado año, haciendo que la mayor parte de las revalorizaciones sigan concentradas en unos pocos valores/sesgos. Estas dinámicas en las que aquello que considerábamos caro, sigue subiendo y se vuelve más caro, solo pueden abordarse desde una perspectiva muy táctica.

Merece especial mención observar cómo desde que empezó el coronavirus, todo ha subido: activos de riesgo, activos refugio… lo que nos indica que sigue habiendo mucho flujo, mucho dinero buscando rentabilidad, pero también mucho dinero buscando protección. 

 

¿Existen aún activos refugio?

Sigue habiendo un volumen significativo en liquidez o similares. Estos activos ya están sometido a rentabilidades claramente negativas, por lo que la presión para rentabilizarlos es muy elevada. De esta forma, existe un flujo constante para tratar de mejorar las rentabilidades esperadas, aunque sea incrementando el nivel de riesgo. En circunstancias como las actuales, el riesgo está infra estimado (no se aprecia el riesgo en toda su dimensión, la percepción del riesgo es muy baja). Este flujo provoca compras netas y subidas de precio en todas las clases de activos.

El problema a día de hoy es que los activos clásicos de protección (RF de los estados), solo pueden revalorizarse de manera clara con mayores entradas de dinero, ya que sus rentabilidades a vencimiento son negativas en la mayoría de los casos. Por tanto, en una mayoría de escenarios perderán dinero. Hay algunos nichos donde uno puede protegerse, pero son pocos, están caros, y no son fácilmente accesibles. No es como era antes.

Para un inversor más de la calle, y que tiene acceso a unos productos más limitados, las opciones son las clásicas: el oro, la renta fija de medio o largo plazo, de forma más limitada el dólar … en todos los casos, sabiendo que los activos refugio pueden en esta ocasión perder dinero en muchos escenarios.

Para el inversor un poco más sofisticado hay más alternativas, algunas que quizás quedan solo al alcance de los gestores. Bonos ligados a inflación, estar cortos del spread crediticio (mejor IG), tardes de dispersión o “spread” entre activos, son otras alternativas para buscar perfiles de rentabilidad asimétricos más allá de la pura opcionalidad.

 

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