23/10/2019

ISR: proyecto de presente para solucionar el futuro

Hasta hace relativamente poco tiempo, hablar de ISR era “ser marciano”. Pero la unión hace la fuerza. Aunar esfuerzos y, ante todo, volumen de inversión, es lo que hace que finalmente las cosas cambien. La regulación que viene es claramente un impulsor y un acelerador del cambio, a lo que se le añade la sensibilidad ciudadana: cada día reciclamos más, los coches híbridos o eléctricos son cada vez más frecuentes….

La Inversión Socialmente Responsable no es un proyecto de futuro, es el presente y hay que poner soluciones ya. Hay retos de todo tipo por hacer en finanzas sostenibles, pero el del cambio climático y el medioambiente ya no puede esperar más, es una realidad hoy por hoy.

Cabe subrayar dos planos muy importantes para el despegue total de la ISR: el plano cultural y la implantación técnica y tecnológica. En las entidades,  ha costado concienciar a los gestores, siempre sometidos a una presión muy grande sobre los resultados, que era mejor incorporar ese análisis extrafinanciero en el proceso inversor. Les ha costado ver que eso enriquece las carteras, que reduce los riesgos, que la gobernanza es muy importante en las compañías… y que, en definitiva, en el medio-largo plazo va a beneficiar a la obtención de resultados.

La primera fase en la integración de la ISR, ha sido o sigue siendo la de exclusión: excluir a las empresas que no cumplen con los criterios. Pero lo que se quiere conseguir no es excluir, sino que las empresas y los gobiernos cambien de dirección. Y es cierto, que cada vez las empresas se preocupan más por ello y entablan un diálogo para ir logrando la consecución de estos objetivos.

El impulso político, que llega también desde Europa, ha llegado ya al nivel empresarial. Ello hace que se alinee todo para que la ISR sea una realidad: la obligación, la oportunidad y la reputación. Sin regulación todo esto no existiría. Con ella se ha fomentado que la ISR despegue y a que, hoy por hoy, sean los propios inversores los que la demanden. En España fue fundamental cuando en el año 2014 a los planes de pensiones de empleo se les obligó a responder mediante sus informes si eran o no socialmente responsables.

Planes de Pensiones de Empleo: los grandes artífices de la ISR en España

Aun así, queda mucho por hacer. El impacto que la ISR va a tener con MIFID II va a ser tremendo, ya que nadie va a decir que no se considera un inversor socialmente responsable en los test de conveniencia, por lo que al final se va a tener la obligación de disponer o presentar este tipo de producto. Además de creer en la ISR se va a tener que disponer de una gama de productos que cubran esas necesidades para el inversor.

Es cierto que, con el plan de acción de la Comisión Europea, pueda verse una tendencia a que todo se está centrando más en factores medioambientales y de gobernanza, más que en los factores sociales. 

Esto, y su compromiso con la causa, llevó al Plan de Pensiones de Empleados de Telefónica a ser firmante de los PRI: “Creemos en la misión de la organización que es crear un sistema financiero global sostenible”, declaraba Mónica Pérez Sánchez, Presidenta de la Comisión de Control del Plan. A pesar de esta medida, el Plan de Pensiones de Empleados de Telefónica, llevaba desde el año 2006 recogiendo criterios extrafinancieros en su política de inversión. Se recogen aspectos tan importantes como que la gestión de activos tiene que atender a criterios no solo de rentabilidad, seguridad o diversificación de las inversiones, también aspectos extrafinancieros: ambientales, sociales y de buen gobierno (ASG): “Como inversor institucional, apoyamos los ODS y creemos que tenemos el deber de apoyar el esta transición justa hacia una economía baja en emisión de carbono, llegar a un crecimiento sostenible y una mayor generación de empleo”, apuntaba la presidenta del Plan. También destacaba el papel de Fonditel: "Nuestra gestora, Fonditel, nos ha ayudado a identificar las principales temáticas en base a los ODS más interesante para el colectivo. Esto se ha plasmado en el objetivo de alcanzar un 10% de la cartera temática en 2020 incluyendo también bonos verdes y sociales".

La preocupación por integrar los aspectos ASG en las carteras es una tendencia imparable y no una moda, no sólo tiene sentido económico en el medio plazo (las empresas menos responsables deberán hacer frente a mayores tasas impositivas, sanciones…) sino que es una necesidad para continuar con el desarrollo global.

Tan sólo para cumplir con el Acuerdo de París de 2015, que contempla rebajar 2 grados la temperatura global sobre niveles preindustriales en 2030 harán falta más de 100.000 millones de dólares anuales en los países en vías de desarrollo, además de ingentes inversiones adicionales por parte de los sectores energéticos. La iniciativa pública y privada será determinante para contribuir a la consecución de estos objetivos y en ello, los fondos de pensiones de empleo, como canalizadores de inversión a largo plazo jugarán un papel muy relevante.