14/05/2019 Fuente: Funds Society

La ISR mejora el binomio rentabilidad-riesgo a medio y largo plazo

La inversión sostenible cuenta cada día con más apoyos y demanda, ya no solo del inversor institucional, poco a poco el inversor individual o retail muestra un mayor interés. Hay una predisposición entre el público retail, que va acompañada de un cambio social: una mayor preocupación por el cambio climático, por la igualdad de género… Sin embargo, aún son muchos los que no tienen conocimiento sobre ella (más del 50% conoce la ISR, el 20% la conoce "algo"), lo que le proporciona un gran potencial de crecimiento presente y futuro.

Estamos convencidos de que mirar factores extrafinancieros a la hora de seleccionar títulos y gestionar carteras, aporta eficiencia en el binomio rentabilidad-riesgo a medio y largo plazo. Incluir factores de sostenibilidad dentro de la selección de títulos y de la gestión, mejora dicho binomio porque ayuda a evitar riesgos adicionales que desde un punto de vista económico no han sido planteados. Ya hay un track record que permite comprobar que la ISR sí es rentable o al menos no resta rentabilidad. En resumen, con la inversión sostenible no se trata de hacer obras de caridad para dejar de ganar dinero, sino que es una forma de obtener las dos cosas: retornos y desarrollo sostenible. Todo ello está permitiendo que la ISR se asiente y sea “obligada” sobre todo entre el inversor institucional.

Somos las gestoras las responsables de transmitir este convencimiento a los inversores, a los partícipes y a la sociedad en general, y así lograr entre todos poder invertir bajo este prisma en los próximos años. “La ISR no tiene marcha atrás y hay que ponerlo en la agenda y el marco regulatorio”, afirmaba Javier Garayoa, director de Spainsif, en una mesa de debate organizada por la gestora internacional BMO Global Asset Management y en la que Fonditel participó junto a varios gestores, asesores y selectores de fondos.

Además, Garayoa valoró positivamente la alineación del Ministerio de Economía, la CNMV, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones y el Banco de España con las iniciativas internacionales en ISR (el plan de acción de la Unión Europea).  Los expertos coinciden en el papel de la legislación como un motor de gran importancia para el desarrollo de la inversión responsable: “Si no somos capaces de ponernos de acuerdo en qué términos usamos, y buscar un marco de actuación conjunto para medirnos, va a ser muy difícil que el cliente particular pueda acabar convencido, y que lo entienda como algo necesario y propio”, advierte Fernando Aguado, director de inversiones de Fonditel. Cambiar la sociedad se consigue desde el lado inversor pero también desde la regulación.  El plan de acción de la UE pretende poner fin a esta problemática y que la ISR pueda extenderse del inversor institucional y los planes de pensiones de empleo al inversor particular, gracias a una mayor claridad en los términos y normativas inversoras.

Según datos de Spainsif, la previsión es que el primer borrador del grupo de taxonomía esté listo en otoño. Tras él, vendrán trabajos de otros grupos y el desarrollo normativo para poder trasponer y encajar los temas en MiFID II. Quizá no sea hasta que MiFID II obligue a preguntar a los clientes si quieren incluir los criterios ESG en sus carteras, cuando se produzca un cambio real en materia de ISR. Hay que trabajar para que la ISR se convierta en algo “realmente real”, que trascienda cualquier moda, y sea entendido por todos como algo necesario. Para ello es necesaria más formación e información al inversor particular, porque ello implica beneficios para la sociedad y menor riesgo en el largo plazo.

En el proceso evolutivo de la Inversión Socialmente Responsable, el primer consumidor ha sido, y sigue siendo, el inversor institucional: el 90% de este tipo de inversión en España se sitúa en la parte del inversor institucional.  Los planes de pensiones de empleo han sido los grandes impulsores de la ISR en los últimos años. El pasado año, más del 70% de los planes de pensiones de empleo aplicaban criterios ESG en su política de inversión. La explicación de tal auge la podemos encontrar en que el órgano máximo de un plan de pensiones de empleo es la comisión de control, donde están representados los empleados y la empresa. Fernando Aguado lo analizaba así: “Ambos están concienciados con la ISR: los primeros, por lo que les toca más de cerca, temas como la repartición de la riqueza, la igualdad o el medio ambiente… y la empresa, porque conoce los beneficios de contar con una buena responsabilidad social corporativa y reputación”.

 

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