26/02/2019

Cómo 2018 nos obliga a mirarnos al espejo este 2019

El año 2019 es probablemente el primer año de este ciclo económico, en el que los inversores tenemos realmente la necesidad de ponernos frente al espejo y observar qué tenemos y cómo hemos llegado hasta aquí para hacer una planificación a futuro de nuestro ahorro. Y esto no significa pensar en qué vamos a hacer en un futuro, sino pensar en qué vamos a hacer hoy para que repercuta en el futuro.

Para ayudarte hemos preparado esta sencilla guía

El año pasado fue el causante de que nos encontremos en esta tesitura. Nos dio el primer gran aviso de la última década. Quizá este sobresalto se esperaba, aunque no con la virulencia mostrada  en el último trimestre. Lo que ocurrió en ese trimestre, es que los inversores que seguían viviendo con cierto nivel de complacencia, se pusieron frente al espejo y analizaron lo que estaba pasando realmente. Después del crecimiento mundial sincronizado que tuvimos en el 2017, en este último año nos hemos encontrado con una situación más típica de final de ciclo, y que aún esta desarrollándose:

  • Las condiciones financieras se han endurecido, finalizando la expansión monetaria global, retirando estímulos y con tipos de interés más altos.

  • La geopolítica ha tomado posesión de los mercados y de las Bolsas.

  • La complacencia y las bajas volatilidades de la última década están en un punto de inflexión.

  • La economía (probablemente) ha hecho pico del ciclo, y los beneficios empresariales están muy cerca.

 

El año 2018 fue especialmente duro, no únicamente por la rentabilidad, sino porque no hubo prácticamente ningún refugio, especialmente para los inversores más defensivos o conservadores. Ningún tipo de activo batió a la inflación. Además, si convertimos los rendimientos a dólares, el 90% de los activos no solo no batieron a la inflación, sino que dieron rentabilidades negativas; si lo pasamos a euros, el porcentaje es superior al 60%. Lo que está claro es que el final del ciclo económico se encuentra cerca, y que la expansión monetaria y las condiciones que han sido muy favorables en los últimos diez años, se han terminado.

 

El mes de Diciembre fue especialmente significativo, con algunos cambios que produjeron cierto nivel de pánico y un movimiento muy amplio y poco esperado:

  • El mes comenzó con el mercado descontando que la FED iba a subir dos veces los tipos de interés en 2019, y acabó descontando bajadas Este descuento es síntoma claro de que no se ve que la economía cuente con un impulso suficiente como para poder despegar y volar por sí misma.

  • Los inversores pasaron de ver una economía que era medianamente sana, a ver una economía que estaba muy cercana a entrar en recesión. La probabilidad de recesión subió (a un año vista) de un 25-30% a un 85%.

  • Si añadimos unas fechas de menor actividad, niveles de pánico mayores y el horizonte de querer cerrar el año,  obtenemos un mercado sin apenas profundidad en el que el impacto de las ventas fue muy elevado, afectando rápidamente al precio. De hecho tuvimos el peor dato de profundidad de mercado sin afectación de precio  de  los últimos 15 años.

 

El mercado reaccionó en diciembre de manera muy brusca a un entorno que no era nuevo, que ya venía desarrollándose durante el año, pero que la complacencia genérica no quería reconocer. En diciembre el mercado se miró en el espejo, aunque este llevaba allí bastante tiempo..

En nuestra opinión, este movimiento ha sido quizá desproporcionado, fruto de una reacción rápida e impulsiva, que tenderá a diluirse y reflexionarse,  y aunque no podemos descartar que se produzca una recesión en este año, creemos que será más probable a partir de 2020, por lo que esta fase del ciclo puede alargarse más, especialmente con el apoyo de los bancos centrales.

Salvo un giro inesperado, avanzamos hacia un final de ciclo económico, no solo los crecimientos en 2018 han sido menores de lo esperado, sino que las previsiones de 2019 van a la baja claramente respecto a las del año anterior. Desde el punto de vista de inversión, hay que ser más prudentes a la hora de tomar riesgo, pero sin renunciar a seguir gestionando. Muchos inversores, tras el pánico de diciembre deshicieron en exceso su exposición al riesgo o retiraron sus inversiones, y se han perdido la subida de enero. Los ciclos económicos nos van a suceder constantemente, sin poder evitar un final de ciclo cada 7-11 años. Por ello, lo importante es saber navegar en ellos y tratar de minimizar el impacto que el final de ciclo te pueda causar, asumiendo que siempre va a haber un impacto.

Nuestra orientación en los próximos trimestres pasa por una mayor prudencia (que ya venimos reflejando en nuestra gestión desde el 2018), debido a que creemos que el riesgo no va a estar suficientemente recompensado en un entorno complejo y cada vez más volátil.

En todos los casos, hace falta que nos miremos en el espejo, y de alguna manera evitemos que nos suceda como al emperador con su traje.

 

Descubre todo lo que se habló en nuestra última jornada de partícipes en el siguiente vídeo