21/05/2018

Planes de pensiones: ¿Fiscalidad o algo más?

Los planes de pensiones son una herramienta muy eficaz de diferimiento fiscal. Todas las aportaciones a un plan de pensiones reducen tu base imponible del IRPF, hasta un máximo de 8.000 euros anuales. De este modo, obtienes beneficios fiscales durante todos esos años hasta que te jubilas o se produce alguna de las contingencias que cubre un plan de pensiones.

Además, siempre que tu cónyuge no obtenga rendimientos de trabajo o de actividades económicas por encima de 8.000 euros, puedes aportar hasta 2.500 euros a su plan, cantidad que te desgravarías tú.

Se trata de un diferimiento fiscal. Cuando cobres la prestación, en el momento de la jubilación, se consideran rendimientos de trabajo, y como en la mayoría de los casos se obtienen menores ingresos que en la etapa laboral, tu tipo es menor por lo que el beneficio es mayor.

Por ello, desde Fonditel, aconsejamos que un plan de pensiones se tome como un instrumento complementario para tu futura pensión pública. Cobrándolo en forma de renta el impacto fiscal es menor y, por tanto, conseguirás una mayor eficiencia fiscal. Rescátalo en forma de capital solo si lo necesitas para algo excepcional o inaplazable.

Sin embargo, estos incentivos en la fiscalidad de los planes de pensiones, como su propio nombre indica, deberían ser solo eso: incentivos. Es muy importante saber cuál es el objetivo de este ahorro en un plan de pensiones, el porqué, y este no debería ser solo un diferimiento fiscal.

Contratar un plan de pensiones

Es algo que nos pasa en nuestro día a día. Cuando pensamos en perder peso, pensamos en sentirnos mejor, vernos más atractivos… sin embargo, lo que deberíamos pensar es en mejorar de esta manera nuestra salud. Algo parecido pasa con la contratación de los planes de pensiones. Debemos ser conscientes de que seguramente necesitemos mejorar nuestra salud, en este caso financiera, cuando nos jubilemos. Nuestra pensión pública necesitará ese complemento si queremos mantener nuestro poder adquisitivo.

Probablemente, lo más relevante a la hora de tener un plan de pensiones, además de pensar en el perfil de riesgo que queremos tener, son los costes del plan, la rentabilidad que obtiene y el riesgo que asume para obtener esta rentabilidad. Al tratarse de un ahorro a largo plazo, es mucho el dinero que se puede dejar de ganar teniendo un producto caro. Un diferencial de un 1% en los costes del plan, a lo largo de 25-30 años, puede representar el 100%  de ese extra de coste a lo que se le añade la revalorización del dinero que has tenido de más. De igual forma, debemos considerar el riesgo que se asume para obtener una determinada rentabilidad, ya que a lo largo del tiempo nuestra inversión pasará por diferentes fases del ciclo económico, y sus resultados deben ser asumibles en todos los momentos para evitar una desconexión o retirada en el peor momento.

Otra de las ventajas de los planes de pensiones, es su flexibilidad en la planificación hereditaria, los derechos consolidados pueden ser asignados de forma directa por el participe, independientemente de la masa hereditaria, o en su defecto los beneficiarios serían  sus herederos legales. El cobro de esos derechos heredados está exento del impuesto de sucesiones y del  impuesto sobre patrimonio, ya que no se encuentra en la masa hereditaria. Tributaría como rendimientos del trabajo, y volveríamos al planteamiento anterior: ¿En forma de renta o de capital? Quizá lo mejor sería seguir realizando aportaciones al mismo, beneficiándote de las pequeñas comisiones que suelen tener los planes de pensiones, y esperar a rescatarlo en otro momento en el que puedas obtener mejores beneficios fiscales.

 

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