03/07/2018

¿Cuánto piensa tu empresa en ti?

Hemos hablado en numerosas ocasiones de la mayor dificultad de ahorrar: planificar. ¿Y si en esa planificación te ayudase tu empresa? Esto, que en España nos suena raro, es algo muy común en EEUU, en el mundo anglosajón y en el nórdico, donde las empresas ponen a disposición de sus trabajadores un Plan de Pensiones de Empleo (PPE). Ese ahorro mes a mes,  esa disciplina en el ahorro, lo facilita la empresa.

En algunos países se ha ido estableciendo un sistema de adscripción obligatoria al plan de empleo de la empresa, conocido como “auto enrolment”. Mediante este sistema, los empleadores obligatoriamente inscriben a sus trabajadores en un plan de empleo al que están obligados a contribuir tanto el empleador como el trabajador. Por supuesto, el trabajador tiene derecho a no participar en el mismo optando por su salida. Irlanda lo va a incorporar a su ordenamiento jurídico, y todas las empresas irlandesas incorporarán este beneficio a favor de sus empleados dentro de su programa de retribución. En España, Telefónica fue pionero en incorporar un Plan de Pensiones de Empleo, y desde entonces más de 75.000 empleados han disfrutado de ello.

Un PPE se trata de un programa de ahorro que la compañía constituye a favor de sus empleados mediante contribuciones periódicas, para que puedan disfrutar de ingresos adicionales que complementen su futura pensión de la Seguridad Social. Un salario diferido que la empresa pone a disposición de sus empleados con el fin de ayudarles a poder mantener el poder adquisitivo durante la jubilación. Forma parte de su masa salarial aunque es un dinero el empleado no llega a tener de forma líquida hasta la jubilación. No puede gastarlo pero sí está ya en “su cuenta para la jubilación”. No se trata pues de una deuda que la empresa que tiene con los trabajadores, ya que mes a mes la empresa lo va depositando en su plan.

La gestión de un PPE dispone de una figura jurídica que es la llamada Comisión de Control. Son personas de la propia empresa y representantes de los trabajadores, que se encargan de hacer un seguimiento continuo del Plan, a tener reuniones constantes con el equipo gestor e incluso tener capacidad de decisión sobre el riesgo que se quiere asumir.

La cantidad, como ya hemos hablado en artículos anteriores, puede estar entre el 2% y el 5% del salario. Esta es una cantidad razonable para disponer de ese complemento para la pensión pública. Todo ello hecho de forma automática y autónoma todos los meses por parte de mi empresa: “No solo es una ventaja monetaria, también es una ventaja de planificación”. Además, cuenta con comisiones sustancialmente inferiores a cualquier otro esquema de inversión. “Es probablemente el mejor vehículo de ahorro que hay para un inversor”, afirma Fernando Aguado, director de inversiones de Fonditel.

Además, y esto es importante, es un derecho que aunque cambiemos de empresa seguimos disponiendo. Como colofón, no hay que tributar por ellos, ni si cambias de uno de empleo a uno individual en los casos de desvincularte de la empresa. Solo se tributa en el momento en el que se rescata el plan.

Desde el punto de vista de la empresa, disponer de un plan de pensiones atrae talento y enriquece el vínculo empleado-empresa. Es un arma para la negociación salarial, y quizás si recuperasen los incentivos fiscales que han ido perdiendo en los últimos años, muchas más empresas apostarían por ello. En la actualidad, el mayor incentivo es la responsabilidad de la empresa con sus empleados para dotarles de una capacidad adquisitiva mejor cuando se jubilen que si solo dispusiesen de la pensión pública.

En España, la contribución de las pymes a la generación de riqueza y empleo es innegable, hasta el punto de que ocupan más del 90% de las empresas del país y generan el 75% del empleo. Sin embargo, flaquean en cuanto a la contribución de cara a la jubilación de sus empleados: menos del 1% de los trabajadores de las pymes disponen de un plan de pensiones de pensiones de empleo. Una opción muy recomendable para pymes es la de asociarse a un plan ya existente, sin necesidad de crear uno específico para sus trabajadores, agilizando así el proceso de puesta en marcha.

 

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