27/10/2020

El doble ahorro de los planes de pensiones, ¿lo conoces?

Los planes de pensiones son, a día de hoy, el medio que permite obtener un mayor ahorro fiscal. Las aportaciones anuales realizadas a los planes de pensiones, reducen directamente la base imponible en la declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Beneficios en la aportación, reducciones en el rescate y la opción de cambiar de plan sin tener que pasar por Hacienda son algunas de las ventajas de los planes de pensiones.

Las aportaciones a los planes de pensiones son deducibles de nuestra base general. Al realizar la declaración de la renta, Hacienda nos devuelve parte de lo que hemos aportado. Se trata de diferir el pago del impuesto al momento del rescate cuando, por lo general, nuestro tipo impositivo es menor porque ya no trabajamos y la pensión que cobramos es inferior. Por tanto, de esta manera, al final pagamos menos impuestos.

 

¿Cómo tributan las aportaciones?

Se reducen de la Base Imponible del IRPF tanto las aportaciones realizadas por los partícipes a planes de pensiones, como las contribuciones realizadas por un promotor e imputadas como rendimientos del trabajo (planes de pensiones de empleo).

Antes de hablar de cuánto nos podemos deducir, tenemos que saber cuánto podemos aportar. La ley nos permite, cada año, aportar un máximo de 8.000 euros, y la máxima cantidad que nos vamos a poder deducir anualmente será la menor de las siguientes cantidades:

-8.000 euros sumando las aportaciones del partícipe y las del promotor del plan de pensiones del sistema de empleo en caso de que lo tuviera.

-El 30% de la suma de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas percibidos individualmente en el ejercicio.

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Por cada 1.000 euros aportados al plan de pensiones, podremos ahorrar 240 euros en la siguiente declaración de la renta. Las aportaciones que realizas al plan de pensiones suponen entorno al 24-30% de gravamen para los sueldos más bajos, porcentaje que puede llegar hasta un 45% para los sueldos más altos (rentas de más de 60.000 euros).

Pueden, además, deducirse de la base imponible del IRPF las aportaciones realizadas a planes de pensiones de los que sea partícipe el cónyuge siempre y cuando éste no obtenga rentas o sean de cuantía inferior a 8.000 euros anuales. Para estos casos el límite máximo de reducción será de 2.500 euros anuales. Estas aportaciones no están sujetas al impuesto sobre sucesiones y donaciones.

Además, si llegado el momento de presentar la declaración, la cantidad que se puede deducir es menor de la que aportó, la diferencia se la puede deducir en los siguientes 5 ejercicios. En cualquier caso, se debe tener en cuenta que la deducción que se practique nunca podrá dar como resultado una base liquidable, es decir la base imponible menos las deducciones.

 

¿Cómo tributan las prestaciones?

En función de la forma de cobro de la prestación elegida, la tributación de esta variará. Al rescatar el plan de pensiones podemos elegir cómo hacerlo: en forma de capital, de renta o de forma mixta. Si optamos por hacerlo en forma de renta, nuestro tipo impositivo será más bajo, por lo que también reducimos la factura fiscal.

Además, si la prestación se recibe en forma de capital se practicará una reducción del 40% del rendimiento íntegro siempre y cuando las aportaciones sean anteriores al 1 de enero de 2007 y la prestación se perciba en el ejercicio en que acaezca la contingencia o en los dos ejercicios siguientes.

La prestación es el derecho económico de los beneficiarios de los planes de pensiones como consecuencia del acaecimiento de una contingencia cubierta por el mismo. En el momento en que se empieza a percibir la prestación, esta pasa a integrarse en la base imponible del IRPF como un rendimiento del trabajo, y por tanto, tributan al tipo que corresponda según tu nivel de ingresos. Esto es muy importante, especialmente si te planteas cobrar el plan de pensiones el mismo año que te jubilas, ya que tus rendimientos del trabajo serán superiores a tu futura pensión pública, por lo que la factura con Hacienda sería más alta que si esperas al año siguiente.

Hay que recordar que no hay ninguna obligación de rescatar el plan de pensiones, sino que la jubilación lo que hace es generar un derecho al rescate del saldo acumulado. Conviene recordar también que, aunque se esté cobrando el plan de pensiones, se puede seguir aportando. Estas nuevas aportaciones irían directamente sus beneficiarios o herederos, con la ventaja de estar exento al 100% en sucesiones.

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