29/06/2021

Descenso de la natalidad: una razón de peso para ahorrar a largo plazo

La crisis sanitaria y el confinamiento que vivimos en 2020 ha tenido su efecto en las cifras de nacimientos, defunciones y matrimonios en España.  Según datos provisionales del Movimiento Natural de la Población publicados en junio por el Instituto Nacional de Estadística (INE), durante 2020 se registró un descenso de la natalidad (5,9%), un incremento de las defunciones (17,7%) y una disminución coyuntural en la esperanza de vida (en 1,24 años, situándose en 82,34 años en 2020).

Por su parte, el crecimiento vegetativo de la población presentó un saldo negativo de 153.167 personas, así como también disminuyó un 45,7% el número de matrimonios.

Tasa de natalidad en mínimos históricos

Una de las consecuencias que ha traído la pandemia ha sido que la tasa de natalidad se encuentra en mínimos históricos. Durante 2020 se registraron 339.206 nacimientos en España, lo que supuso un descenso del 5,9% respecto al año anterior. La natalidad es un factor demográfico que se tiene en cuenta en la estabilidad económica y las proyecciones de futuro, factores ambos muy condicionados por la crisis del COVID-19.

Según datos del INE, el número de nacimientos continúa con la tendencia a la baja de la última década, sólo interrumpida en 2014. Desde el año 2010 la cifra ha descendido un 30,3%. Este declive de nacimientos se debe a la disminución del número de hijos por mujer, pero también a la reducción en el número de mujeres en edad fértil (de poder ser madres).

Por su parte, la edad media a la maternidad se situó en 32,3 años en 2020, una décima más que el año anterior. En los últimos años se observa que la disminución del número de nacimientos se ve acompañada de un retraso en la edad de maternidad. El número de mujeres de 25 a 40 años, que concentran el 83,8% de nacimientos, se redujo un 1,5% en 2020.

¿Por qué el descenso de la natalidad debe apoyar nuestra decisión de ahorro?

En los últimos años de vida tendremos una mayor necesidad de ahorro. Actualmente, según los referidos datos del INE, cada vez habrá menos personas en edad de trabajar. Por tanto, en un sistema de reparto como el español, significa que cada vez habrá menos gente para pagar las pensiones públicas.

En nuestro sistema de reparto, las pensiones se financian con las cotizaciones de los trabajadores en activo. De allí que un descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida pueden obligar a una adaptación del sistema a la nueva realidad demográfica.

Tanto la natalidad como la esperanza de vida pueden afectar directamente el cálculo de las pensiones por el mayor número de prestaciones esperadas a pagar según el incremento del número de años esperados de vida. De esta forma, la pensión se deberá ir ajustando. Y pese a tener un gran sistema público de pensiones, se hace totalmente necesario considerar los movimientos demográficos y ahorrar para la jubilación. Así podremos complementar, en su momento, la pensión pública.

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