09/09/2019 Fuente: Banco de España

¿Nos acabarán cobrando los bancos por los depósitos?

Las entidades financieras españolas custodian (a 31 de julio de 2019) un volumen de 833.700 millones de euros en depósitos de las familias, que supone una caída del 1,2% respecto al mes precedente. Sin embargo, el ahorro de los hogares españoles en forma de depósitos bancarios (cuenta corriente), venía creciendo de manera ininterrumpida desde octubre de 2018. Se trata del primer descenso de los últimos nueve meses según datos publicados por el Banco de España.

Lo cierto es que podría tratarse de un descenso provocado por el periodo estival en el que los gastos de los hogares aumentan. Este descenso es un patrón que se lleva repitiendo en los últimos ocho años. Si comparamos estos datos con los de hace un año, los depósitos de las familias captados por las entidades financieras han crecido un 5,70% más, siempre basándonos en los datos publicados recientemente por el Banco de España. Se trata del mayor repunte en un mes de julio desde 2013.

 

¿Por qué damos importancia a estos datos?

Las entidades bancarias depositan sus excedentes de liquidez en el Banco Central Europeo (en adelante BCE) siendo remuneradas a un tipo de interés.  Si fuera negativo, significaría que el BCE estaría aplicando una política monetaria expansiva para que los bancos muevan ese dinero y concedan créditos, penalizando esos excedentes de liquidez.

En junio de 2014 el BCE, presidido por Mario Draghi, tomó una decisión inédita: situar en territorio negativo la tasa que aplica a la facilidad de depósito. Actualmente nos encontramos ante un escenario en el que el tipo fijo de depósito establecido por el BCE para las entidades financieras es del -0,40% (desde marzo de 2016). Esto quiere decir, que desde esa fecha, los bancos están pagando por el dinero que los particulares tenemos en nuestras cuentas (dinero sin invertir).

Además, desde el sector financiero, se da por garantizado que en las próximas reuniones, el organismo presidido por Draghi, incrementará el tipo que los bancos tienen que pagar por depositar el dinero sobrante en su ventanilla. Pasará de este 0,4% al 0,45% o 0,5% antes de que termine 2019 (los menos optimistas lo fijan en el 0,7%).

El año pasado, los bancos españoles tuvieron que abonar al BCE unos 400 millones de euros por los fondos de liquidez sobrantes, el 5% de la recaudación que tuvo el organismo monetario por la denominada facilidad de depósito. ¿Por qué? El BCE quiere que el dinero esté en constante movimiento para mantener una economía más saludable. Inevitablemente surge la pregunta de si las entidades bancarias acabarán cobrando a los ahorradores particulares por los depósitos. Esta nueva rebaja de los tipos de interés ha vuelto a poner en cuestión la capacidad del sector bancario para hacer frente al impacto de los tipos negativos en su balance, sin trasladarlo, al menos en parte, al cliente.

Desde hace años, las entidades aplican tipos negativos a las imposiciones que realizan las grandes compañías, unas tasas que podrían ampliarse dentro de poco al conjunto de las empresas, como ya sucede en otros países europeos. A priori, por el momento estos intereses no afectarán en ningún caso al dinero de los particulares.

 

Aquí surge la cuestión, ¿cobrarán los bancos a sus clientes por los depósitos en un futuro próximo?

La posibilidad de aplicarles una tasa negativa (cobrarles por guardarles su dinero) se plantea como una opción que podría ofrecer a los bancos un alivio nada desdeñable a su difícil coyuntura actual. Aunque lo cierto es que, una medida de tal calado podría provocar una fuga considerable de dinero, ya que los ahorradores no están acostumbrados a pagar por este servicio. A lo que se le añade que en ningún mercado se reclama dinero todavía a los particulares por sus imposiciones, ya sean a la vista o a plazo.

Además de la facilidad de depósitos, el organismo monetario lleva años con unos tipos oficiales del 0% y no descarta colocarlos en negativo. El sector bancario advierte que lo que surgió como una medida extraordinaria para incentivar el crédito no tiene sentido ya, en un momento en que los préstamos llevan tiempo creciendo en la Eurozona.

Ante esa situación  los bancos europeos y, más en concreto los españoles, han ido reaccionando con rebajas de los intereses que abonan a los clientes por sus depósitos, llegando a la mínima expresión. Los bancos españoles, que llegaron a abonar más de un 5% por los depósitos de los clientes a plazos de hasta un año, apenas retribuyen hoy, de media, un 0,04% (es decir, nada si se tienen en cuenta las comisiones de los productos).

 

Ante este escenario, ¿por qué casi el 40% del ahorro en España se sitúa en depósitos?

El ahorro en España sigue siendo excesivamente conservador, muy sensible al riesgo y a las pérdidas, lo que provoca este importante crecimiento de los depósitos bancarios. El crecimiento de la economía española unido a la elevada aversión al riesgo del ciudadano medio, han provocado que los depósitos se hayan consolidado como el principal destino del ahorro de las familias. Algo que contrasta claramente con el escaso rendimiento que producen (como decíamos, apenas supera el 0%).

Pero, ¿se trata de que el inversor español es conservador o a una necesidad de mejora de la cultura financiera? Por lo general, en España, se sigue invirtiendo de forma poco profesionalizada y con escasos conocimientos. No nos gusta el riesgo ni somos conscientes de que la rentabilidad llega a cambio de salir de nuestra zona de confort. Seguimos acostumbrados a antiguas épocas con rentabilidades altas sin apenas asumir riesgo. Las alternativas de ahorro e inversión son cada vez más complejas y los ciudadanos deberían de ser más proactivos a la hora de preocuparse por su dinero.

En este sentido, consideramos que resultaría imprescindible mejorar la cultura financiera de los ciudadanos para que sus decisiones sean más acertadas,  puesto que el conocimiento de los españoles en esta materia sigue siendo muy escaso. Los ahorradores han visto cómo en los últimos años la rentabilidad de sus depósitos ha ido disminuyendo hasta llegar 0%, sin embargo, no buscan otras alternativas: el ahorro de las familias españolas en depósitos ronda el 40% frente al 27,5% en acciones, el 15,82% en seguros y fondos de pensiones y el 14,29% en fondos de inversión.

Otra opción que se baraja como probable para que se de esta situación, es la comodidad. El ciudadano medio español, que recibe cada mes su nómina en la cuenta corriente, ¿se plantea que ese dinero que por el momento no necesita podría estarle generando una rentabilidad? Si por defecto su nómina se ingresase en un fondo de inversión del que pudiera ir pagando sus gastos como hace ahora de su cuenta corriente, ¿cambiaría a la cuenta corriente con rentabilidad 0%?

 

Descubre cómo puedes invertir ese dinero que por el momento no necesitas