04/10/2019

¿Cuándo cobro mejor mi plan de pensiones?

Después de muchos años de trabajo llega la jubilación, el fin de la vida laboral. Para muchas personas es una etapa deseada para disfrutar de la vida, aunque una mala planificación financiera puede hacer que no sea tan idílica como pensábamos.  

Aquellos que han sido previsores y han constituido un plan de pensiones como elemento de seguridad pueden plantearse si, una vez alcanzada la jubilación, es el momento de rescatar ese importe acumulado a lo largo del tiempo. Lo primero que habría que indicarles es que no hay ninguna obligación de rescatar el plan de pensiones, sino que la jubilación lo que hace es generar un derecho al rescate del saldo acumulado. Consecuentemente habrá que valorar las circunstancias personales y ver si realmente es necesario el rescate.

Tal vez puede ser más ventajoso disponer del ahorro existente en otros productos, tales como depósitos bancarios o fondos de inversión, con una fiscalidad más ventajosa a la hora de rendir cuentas en la declaración del IRPF. Al final no hay que perder de vista que el rescate de un plan de pensiones tiene la consideración de rendimiento del trabajo y como tal se integra en la base imponible general del IRPF, sumándose al resto de rendimientos como sería la pensión pública de jubilación. Esto es muy importante, especialmente si te planteas cobrar el plan de pensiones el mismo año que te jubilas, ya que tus rendimientos del trabajo serán superiores a tu futura pensión publica. En este caso, se sumaría los rendimientos del trabajo de ese año más el plan de pensiones, por lo que la factura con Hacienda sería más alta que si esperas al año siguiente.

Por otra parte el partícipe de un plan de pensiones puede seguir realizando aportaciones al mismo después de la jubilación para aprovechar las ventajas fiscales. No obstante tiene que tener en cuenta que una vez iniciado el cobro del plan, las aportaciones que realice no podrán ser rescatadas por la contingencia de jubilación, sino que quedan reservadas para las contingencias de dependencia o fallecimiento.

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Aquellos que tengan un plan de pensiones con cierto nivel de riesgo con elevadas ponderaciones en valores de renta variable, deben saber que el traspaso entre planes no tiene coste alguno ni incidencia fiscal, pudiendo movilizar los derechos económicos a otro más conservador.

En el caso de no producirse el rescate total del plan de pensiones a lo largo de la jubilación, en caso de fallecimiento, los derechos económicos pasarían a los beneficiarios que el partícipe haya designado, teniendo en cuenta que esa designación es libre y que puede modificarse en cualquier momento. Los beneficiarios del plan de pensiones por fallecimiento, no tendrán que tributar en el Impuesto de Sucesiones y sólo lo harían en el IRPF como rendimientos del trabajo en el momento en que decidan rescatar, algo que pueden retrasar el tiempo que consideren conveniente. Además, en el caso de recibir participaciones correspondientes a aportaciones anteriores al 31 de diciembre de 2006, tendrían una reducción del 40% en el IRPF si se perciben en forma de capital.

Por último, el saldo acumulado en el plan de pensiones puede servir para afrontar situaciones que surgen a edades avanzadas tales como las propias la de dependencia, donde se requiere de la atención de otra persona para poder realizar las actividades básicas de la vida diaria. Hay que recordar que si existieran aportaciones anteriores al 31 de diciembre de 2006, también tendrían una reducción del 40% en el IRPF si se perciben en forma de capital.