12/11/2019

¿Qué ha cambiado del pasado diciembre a hoy?

Realmente si uno mira las variables económicas generales, claramente el rendimiento no ha mejorado desde diciembre de 2018 hasta hoy. Tampoco han mejorado los beneficios empresariales, ni la geopolítica… De hecho, las perspectivas ahora mismo son peores de lo que eran el pasado enero. Entonces, ¿cómo es que estamos de nuevo en máximos?

Una de las razones ha sido el cambio en la postura de los Bancos Centrales. Frente al ciclo de políticas restrictivas en el que parecía que entrábamos en diciembre del pasado año, la Reserva Federal estadounidense ha realizado tres bajadas de tipos. Con ello, lo que han conseguido es comprar tiempo, convenciendo al mercado de que dicho movimiento corresponde a un ajuste dentro del ciclo y no a una necesidad imperante de política acomodaticia ante la debilidad macroeconómica. En estos momentos, no obstante, parece que nos encontramos en una situación de equilibrio, ya que los Bancos Centrales han subido el listón de cara a tomar mayores medidas monetarias, tanto acomodaticias como restrictivas.

Este tiempo comprado se refleja con máximos en los mercados, algo quizá desmesurado para el momento en el que nos encontramos donde vemos una economía que sigue languideciendo y se encuentra fragmentada en dos. Por un lado se encuentra, en una recesión global muy clara, la economía más tradicional, más industrial, más manufacturera… Lo vemos claramente en Alemania o Italia, países más industriales y exportadores. Por otro lado, vemos una economía todavía en expansión a pesar de estar decreciendo: la del sector servicios. Tesitura en la que se encuentran países como España, Francia o EEUU.

Sin embargo, no debemos engañarnos. El traslado de la debilidad en la industria manufacturera al sector servicios, pende únicamente de que se mantengan el empleo y los salarios, para que se incentive el consumo. Asistimos a una incertidumbre muy alta y a una injerencia de la política en la economía muy fuerte. Si ya es difícil prever los ciclos económicos, la posición en el ciclo o la inversión a medio-largo plazo, cuando la política tiene una injerencia mayor en la economía, esto se hace prácticamente imposible de predecir.

Volvemos a estar en los mínimos de volatilidad que parecía que habíamos dejado ya atrás. Estos mínimos se reflejan en un exceso de complacencia en los mercados financieros, del que hay que estar en alerta. De cara a futuro, habrá oportunidades al igual que las hay hoy, pero creemos que serán más en valor relativo que en valor absoluto.