25/07/2019

Análisis del ciclo económico actual y los posibles escenarios

Hace prácticamente once años que tuvimos la última recesión que puso fin el anterior ciclo económico. Los ciclos económicos suelen durar entre siete y nueve años, por tanto estamos ante un ciclo anormalmente largo. De hecho, este ciclo económico ya es el más largo de la historia.

Es un ciclo raro, no solo por la duración, también porque ha habido una intervención enorme de los Bancos Centrales y muchísima expansión monetaria, que ha provocado que los tipos de interés se hayan desplomado, que no haya inflación… Sin embargo, al mismo tiempo ha sido un ciclo muy poco productivo: no hemos recuperado (o a penas recuperado) en muchos países los niveles de PIB en términos absolutos que había antes de la última recesión.

Pensamos que este ciclo económico está ya muy maduro y llegando a su fin. Por el momento se mantiene, pero en una fase final, una fase de agotamiento en la que el crecimiento se desacelera hasta estar cerca del potencial (algo que ya estamos viendo).  Lo que de alguna manera está permitiendo mantener este ciclo económico es la todavía fuerte demanda y la estabilidad del comercio: lo que mantiene la economía es el consumo, no la producción. Por último, para finalizar el análisis, la inflación está bajo control.

Las políticas monetarias (la acción de los Bancos Centrales) tienen que dar lugar a políticas fiscales (acción de los Gobiernos). Sin embargo, en esta parte final del ciclo, es la política la que está dirigiendo la economía.

Desde el punto de vista de los activos, es decir, del precio de las cosas, pensamos que vamos a tener rentabilidades bajas para casi todos los tipos de activos en los próximos meses. Va a haber más volatilidad en el mercado, es decir, va a haber que asumir más riesgo si se quiere obtener la misma rentabilidad que a día de hoy.

Estamos viendo algo que, desde el punto de vista del inversor a largo plazo nos gusta poco. El mundo se apoya más en el valor relativo que en el valor absoluto. Como no hay una alternativa de ahorro que esté libre de riesgo, como podría ser por ejemplo un bono al 2% que me dé la inflación, no existe. Por ello, todo el mundo compra activos de más riesgo para intentar conseguir esa rentabilidad. De ahí que estemos viviendo en un mundo de valor relativo.

Ante esto, ¿qué estamos haciendo en Fonditel?

Seguimos invertidos, pero disminuyendo riesgo. Pensamos que la rentabilidad por unidad de riesgo que asumimos, es cada vez más decreciente debido al alto riesgo en mercado. Es decir, hay que asumir mucho más riesgo para obtener una unidad de rentabilidad, por lo que entendemos que tampoco es buen negocio. Además esperamos que haya episodios de más volatilidad, por ello, nuestro posicionamiento es cauto.

Para los próximos meses, pondremos más nuestro foco en cuidar la parte de perder dinero más que la de ganarlo. Como decíamos anteriormente, estamos en un entorno en el que prima más el valor relativo que el valor absoluto, por lo que si compras algo a largo plazo, solo por valor relativo es un error. Hay que comprar a largo plazo cuando hay un valor absoluto para poder ganar.