02/11/2021

Los activos ilíquidos representan una oportunidad transformadora en la ISR

Teresa Casla, presidenta y CEO de Fonditel, participó en el Evento Anual de Spainsif sobre Inversión Sostenible en España y donde se presentaron los últimos informes: ‘Estudio Anual Spainsif 2021’ y el ‘Estudio de la Dimensión Social de la Inversión Sostenible’. Casla destacó en el encuentro que en la inversión verde hay una oportunidad aún no tan conocida en los activos ilíquidos, ya que son los transformadores de la industria y pueden ofrecer una rentabilidad superior, a la vez que contribuyen con los objetivos del Pacto Verde.

“Las inversiones en activos ilíquidos son los transformadores de la industria, en definitiva del Pacto Verde. Estas inversiones son más complejas porque al ser ilíquidas exigen un inversor más cualificado, que entienda que durante 10 o 15 años no va a haber liquidez en su inversión, pero que sí habrá indicadores más claros. Por lo tanto, habrá un seguimiento mucho más profundo de cómo esas nuevas tecnologías o esos vehículos no cotizados van a contribuir a nuevas fuentes de energías renovables, a la descarbonización o a la captura de carbono,” destacó la consejera delegada de Fonditel.

Casla explicó que dentro de los activos que son líquidos hay suficientes opciones para canalizar la inversión verde, por ejemplo, en los bonos y los activos de renta fija. “No hay controversia cuando compras empresas de energías renovables o cuando compras el bono verde europeo”.

 

 

El camino de la transición justa

Según señaló Teresa Casla, la transición justa es una gran oportunidad en la industria financiera porque hay mucho por hacer. “Dentro de los mercados listados o públicos es clave tener en consideración los planes de descarbonización, no sólo de quienes ya proporcionan energías limpias, sino también hay que tener en cuenta a aquellas empresas en transición”.

Explicó la experta en gestión de activos, que desde todos los sectores hay empresas que están trabajando en la descarbonización y en disminuir su huella de carbono. Sin embargo, para ello, hace falta más análisis entre las compañías cotizadas para conocer sus planes de descarbonización. “Tenemos que otorgar credibilidad a los planes de negocio y de descarbonización de las empresas en las que invertimos para entender si van a cumplir esos cometidos y cómo van a lograr los objetivos propuestos por el Pacto Verde”.

El desafío regulatorio en la UE

Como parte de una mesa redonda en el evento anual de Spainsif sobre las implicaciones del “Green Deal” para las gestoras de activos, Teresa Casla, enfatizó que “la sostenibilidad es un cambio de paradigma trascendental en el sector financiero y ya en Europa no es un tema voluntario sino una obligación regional. La regulación ha tenido un impacto acelerador. Empezando por los inversores, se ha conseguido que la maquinaria - también por parte de las empresas- se mueva más en temas de ISR.”

La experta explicó que desde ya hay que ir avanzando en cómo se cumplirán los objetivos de las regulaciones, incluyendo aquellas metas ambiciosas como lograr una reducción de emisiones del 55% para 2030. “Si no vamos dando pasos y no vamos cumpliendo objetivos, la Comisión Europea irá imponiendo más obligaciones para llegar a un cumplimiento en fecha y forma del Pacto Verde.”

La presidenta de Fonditel profundizó también en cómo las gestoras de activos han empezado a transformarse en todos los sentidos. Ahora deben ser organizaciones transversales de sostenibilidad con programas de formación para los empleados (reskilling y upskilling) y donde todos entiendan lo que supone la sostenibilidad. “Además, debemos dedicar más recursos a los proveedores de datos y a equipos de análisis más multidisciplinares. Es una revolución en marcha,” añadió.

Con respecto a la estandarización de los datos, Casla prevé que dentro de cuatro años ya los principales indicadores de sostenibilidad en inversión estarán estandarizados y la gestión pasará de ser más pasiva y se convertirá en una gestión más activa o de impacto. Sin embargo, aclara que aún estamos en la primera etapa del proceso, que es la de adaptación. “Cada uno querrá dar un sesgo diferente a sus carteras, preferirá un sector u otro y utilizará os datos de diferente forma, pero los indicadores obligatorios serán los mismos para todos. Por lo tanto, esta transformación no va a parar. Será un tema continuo y muy dinámico.”

La educación financiera es clave

Otro de los aspectos analizados en el evento fue la importancia de recatar y mejorar la educación financiera de los clientes finales y en particular de los inversores minoristas. Casla, señaló al respecto que “no sirve de nada que las gestoras de activos invirtamos en recursos y cambiemos la percepción de nuestros consejos de administración si no tenemos en consideración al cliente final. La información tiene que fluir hacia el usuario final y que él entienda de forma muy clara toda esta transformación sostenible”.

Según Teresa Casla, “los inversores ya hemos avanzado en nuestro recorrido de adaptación en ISR, debemos continuar por este camino, pero ahora esperamos un trabajo más activo de las empresas, en cuanto a transparencia y fiabilidad de los datos ASG y la información que se comparte con los proveedores y los clientes finales”.

La educación es clave para el inversor minorista, según la experta, éste debe conocer las alternativas que tiene, cómo se gestionan sus inversiones sostenibles y en qué hemos venido avanzando en la industria. “En el caso de Fonditel, como gestores de activos largoplacistas en nuestros planes de pensiones, hemos hecho un gran esfuerzo para evolucionar y adaptarnos y continuaremos adaptándonos y promoviendo la educación financiera en la industria”.

Las conclusiones del evento de Spainsif giraron en torno al crecimiento progresivo de la inversión con criterios ASG (21% en 2020). La ISR alcanzó el año pasado los 345.314 millones de euros gestionados en España y superó por primera vez a la tradicional con una cuota de mercado del 54%. Con respecto al ‘Estudio de la Dimensión Social de la Inversión Sostenible’, el mensaje principal que ha dejado el reporte del Foro de ISR español es la progresiva relevancia de los aspectos sociales, especialmente después de la crisis por el COVID-19, en el mundo financiero y especialmente en el de la inversión de impacto.

 

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